La vida no tiene sentido, la literatura sí

Hay que ver de cuántas formas se pueden decir las mismas cosas sin que parezcan plagios. Así lo disimulan Juan Madrid y Nassim Nicholas Taleb, sin ir más lejos. O Antonio Muñoz Molina, que en la rueda de prensa que dio después de ganar en 2013 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras afirmó: “La literatura ha dado sentido a mi vida”.

En una entrevista publicada en 2012 por Revista de Letras, el escritor portugués António Lobo Antunes ―hoy de rabiosa actualidad porque en unos días, el histórico sábado 24 de mayo de 2014, se va a jugar la final de la Champions en su ciudad natal, Lisboa― responde así a Diego Giménez cuando le pregunta cómo influye la crisis en la literatura:

La crisis lo está condicionando todo. Me pregunto a menudo qué oportunidades va a tener un autor con un primer libro bueno. Aunque si es un escritor va a seguir escribiendo a pesar de no publicar. La vida no tendría sentido sin la escritura. Si no es así, para qué dedicarse, es mucho esfuerzo, muchas dudas. Por ejemplo, uno escribe unas diez horas al día y cuando termina está agotado. Es muy curioso porque uno está sentado, parece que no haya esfuerzo físico.

Hay que matizar que hoy sí se puede publicar en formato electrónico sin tener que pasar por el caprichoso filtro de una editorial. Por lo demás, cuánta razón tiene el crack, qué digo crack, el astro lusitano.

Sigue leyendo
Email this to someoneShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInPrint this page

Un comentario

  1. Yo no soy maximalista, ni en este tema ni espero que en otros. Lo voy a poner en términos de casos posibles, algo que seguramente le gustará, atendiendo a la dinámica de sus excelentes cuentos de “50 asesinatos breves”, que tuve el placer de leer hace tiempo en gallego. ¿Es posible que un autor vocacional, para el que escribir sea consustancial al ser, escriba bodrios? ¿Es posible que un escritor diletante, para el que escribir sea un entretenimiento, produzca obras geniales? ¿Es posible que autores que escriben solo una vez tienen solucionado el problema de subsistir, porque obviamente de esto solo viven en España dos docenas y cada vez menos, es posible, digo, que escriban, castañas, obras mediocres u obras excelsas según lo casos?
    La respuesta es en todos los casos, sí. Me gusta mucho que tantos de los que dicen ser congénitamente escritores sean o hayan sido en realidad profesores, catedráticos o militares. Es decir, funcionarios de una forma u otra, todas muy estimables, por cierto.

Puedes opinar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *