Contra algunos ERE

Pancarta vista en la calle de Alcalá, en Madrid, firmada por el sindicato CGT, en apoyo de Tragsatec, que reza: "No a los Eres en lo público".
Pancarta vista en la calle de Alcalá (Madrid, marzo de 2014) | ⇒Un clic para ampliar

O sea, ¿que sí a los ERE en lo privado?

Vaya por delante que me alegra que la Audiencia Nacional haya anulado el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en la empresa pública Tragsa, que suponía el despido de nada menos que 1.336 trabajadores, como explica aquí mi buena amiga Begoña P. Ramírez en Infolibre.

Pero la idea que transmiten los autores de la pancarta firmada por la Confederación General del Trabajo en apoyo de Tragsatec, filial de Tragsa, no me acaba de convencer. Yo diría que sobra “en lo público”. No a los ERE, y punto. Y más, si cabe, viniendo de un sindicato.

Supongo que el hecho de haber sufrido personalmente un ERE en una pequeña empresa privada me ha vuelto un tanto quisquilloso con estas cuestiones. Una susceptibilidad a la que, para completar la impresión que me causó la pancarta, se le puede sumar el displicente trato que recibí en otro sindicato, Comisiones Obreras de Madrid, al que me acerqué para solicitar una información que luego me dieron amablemente, y gratis ―cita previa de por medio―, en el Sepe (Inem). Si en aquel momento me dicen que la sindicalista de Comisiones era funcionaria y el funcionario del Sepe, sindicalista, me lo habría creído. Claro que entonces (hace dos años, pero parece que fue hace un siglo) tenía prejuicios prosindicatos. Ya no.

Lo más curioso es que, si no lo entiendo mal, los jueces de la Audiencia le dan la razón a la pancarta, según la sentencia, “de más de 100 folios”, que escudriña la periodista de Infolibre (los colorines son míos):

La Sala de lo Social ha aceptado tres motivos de nulidad del ERE de la casi veintena que alegaron los sindicatos demandantes. El principal, que las administraciones públicas están obligadas a respetar unos criterios de selección de los trabajadores despedidos “más estrictos” que los exigibles a una empresa privada. Unos criterios que deben ser “concretos y específicos”, además de basados en “los principios de igualdad, mérito y capacidad”; es decir, los mismos que rigen para contratar a esos mismos empleados públicos.

Sigue leyendo
Email this to someoneShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInPrint this page

Puedes opinar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *