Ningún escritor que se precie debe incluir el azar en las historias que cuenta

Juan Madrid (Málaga) reflexiona sobre este asunto en la introducción, titulada Como si fuera un prólogo, de una novela negra publicada en 2013:

'Los hombres mojados no temen la lluvia' es una novela negra publicada en 2013 del escritor malagueño Juan Madrid.Sé que en la vida real el azar existe y es muy frecuente. Pero también sé que en literatura acudir al azar demuestra falta de inventiva y es contraproducente. Ningún escritor que se precie debe incluir el azar en las historias que cuenta. El espectador, oyente o lector se distancia y pierde interés por lo que le están contando.

Esto lo dice el protagonista de Los hombres mojados no temen la lluvia, Liberto Ruano, al comienzo de una historia que narra en primera persona. Vida real, por lo tanto. De modo que, ladinamente, añade:

Por eso quiero aclarar que no fue el azar lo que provocó que Aurelio Pescador ni Cristina se acercaran a mí.

Otro escritor que trata el tema de la antipatía del arte por el azar es el filósofo Nassim Nicholas Taleb en El cisne negro, como se ve en esta otra cita.

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2 comentarios

  1. O sea que no podemos contar la historia de un tipo al que le secuestran en un robo de sucursal bancaria, porque le pasó por azar. Cuando cambiamos azar por destino entonces ya resulta literariamente aceptable. Cualquier accidente de tráfico es resultado de un azar: un mínimo cambio en el recorrido al salir de casa, abrir un nuevo tubo de pasta de dientes o el no haberle cogido manía a esa cuña e ir a cambiar el dial de la radio y esa persona seguiría viva y sus hijos no serían huérfanos. El azar forma parte tan habitual de nuestras vidas que parece estúpido excluirlo porque sí de un relato. Lo que es horrible es tapar la incapacidad del escritor para resolver una situación recurriendo al azar después de haberle llevado al lector hasta allí durante 200 páginas. Como también recurriendo a lo fantástico, después de haber jugado con claves realistas. Esto pasa en algunas novelas y me revienta. Por ejemplo en “El corredor nocturno” de Hugo Burel, por otro lado, un magnífico novelista en otras obras.

    1. Estoy casi seguro de que Juan Madrid se refiere a la segunda parte de tu reflexión, “la incapacidad del escritor para resolver una situación” sin recurrir al azar, o a que todo ha sido un sueño del protagonista. Lo estoy porque en sus novelas, al menos en las cuatro o cinco que yo he disfrutado, Madrid utiliza a menudo el azar del que hablas en la primera parte ―como el del tipo al que secuestran en un robo de sucursal bancaria―, que es habitual en las narraciones, sobre todo si tienen más de cincuenta páginas. Pero la literatura lo que hace es organizar el azar, de forma que deja de serlo. Como en todo, puede haber casos en los que una obra sea estupenda basándose solo en casualidades, sin ecos ni entrelazamientos ni engarces, pero a mí me parece muy improbable ―creo que no conozco ninguna―, porque eso va contra la propia esencia de la literatura, que responde a un plan superior: el del dios narrador.

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