‘El interruptor’

(Relato nº 22 de 50 asesinatos breves y un prólogo).

 

Oyó la lejana melodía y quedó embrujado. Siguió la voz, vio a la mujer que la entonaba y el hechizo creció. Se acercó, le acarició la mejilla y el encanto se desvaneció como una burbuja. La bella se transformó en un monstruo repelente y la música en un insoportable ruido. Se llevó las manos a los oídos, le suplicó a gritos que callara, pero el deforme ser elevó el volumen de sus abyectos chillidos. Desesperado, le dio un manotazo en la máscara que ocupaba el lugar de su rostro, y el hechizo volvió de repente, oyó de nuevo la encantadora voz y vio a la maravillosa mujer. Sorprendido, tocó su mano, y otra vez la diosa se convirtió en una criatura infernal que se agitaba espasmódicamente al ritmo de un ominoso ronroneo. Para asegurarse, pasó los dedos sobre sus mugrientos harapos, pero el monstruo no desapareció. Tal y como había sospechado finalmente, la piel era el interruptor.


Otros relatos:
01. Los visitantes
05. El oráculo
55. Los cinco herederos

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