«Los estructurados, los seguros de ahorro y la renta fija son las mejores opciones… para el ahorro conservador»

El diario ‘Cinco Días’ nos advierte: «Ojo con los estructurados». Al día siguiente dice que están entre «las mejores opciones» para el «ahorro conservador».
‘Cinco Días’ (11 y 12-13 de abril de 2014) | ⇒Un clic para ampliar un detalle

Grata sorpresa el pasado viernes: un periódico económico y un organismo regulador, ambos españoles, alertando a los consumidores para que no caigan en el penúltimo timo, perdón, campaña de marketing, de la banca, que desde el punto de vista léxico emplea una técnica similar a la de las “participaciones preferentes”.

Bueno, si uno se lee la información, comprueba que la advertencia no es cosa del regulador español, la Comisión Nacional del Mercados de Valores (CNMV), motu proprio, sino espoleado por dos dictámenes del supervisor europeo de los mercados (ESMA, de sus siglas en inglés). Y más bueno: al día siguiente, el mismo periódico económico, Cinco Días, dice justamente lo contrario.

Veamos: el viernes, 11 de abril, y precedido del antetítulo «La CNMV arremete contra la venta masiva de productos complejos”, gran titular de portada a toda plana: «Ojo con los estructurados». Pero el sábado, también en portada, el mismo diario asegura que «los estructurados» son, junto a otros tres productos financieros, «las mejores opciones» para el «ahorro conservador».

¿Tan mala memoria tenemos que se nos olvidan nuestras propias portadas de un día para otro? En ese caso, apuesto a que nos hemos olvidado de las preferentes.

Porque si las preferentes eran, ya por su denominación, un engaño ―no eran preferentes, sino las penúltimas en derechos de cobro―, ahora se venden como “depósitos estructurados” unos productos que no son depósitos (¿alguien sabe qué significa estructurados?, ¿o acaso existen los depósitos desestructurados?).

Habrá que recordar que las malditas preferentes se endosaron a pequeños ahorradores como si fueran depósitos a plazo. Depósitos, la palabra mágica para que el cliente confíe en que su dinero está a buen recaudo.

Ahora los bancos vuelven a la carga con un producto financiero que tampoco entiende ni dios, y le llaman directamente “depósito”, con la aquiescencia de los reguladores ―que no prohíben la denominación engañosa― y la megafonía de algunos medios. Y por megafonía, en esta cita, me refiero a los titulares de portada, porque los periodistas Nuria Salobral y Miguel Moreno Mendieta escribían así de los depósitos estructurados:

Son productos en los que el depósito sufre una metamorfosis por la que incorpora dosis de renta variable, es decir, vincula su rentabilidad a la evolución de un valor o índice o a una cesta de varias referencias bursátiles. Pero, antes de decidirse por esta variante del depósito, el cliente debe asegurarse de que el producto no renuncia a la premisa fundamental de este tipo de ahorro por la que se garantiza todo el capital.

La Comisión Nacional del Mercados de Valores (CNMV) advirtió esta misma semana a la banca que debe dejar muy claro al cliente las características de este producto en el momento de su comercialización, hasta el punto de señalar que es poco recomendable emplear el término de depósito estructurado, resultando preferible el término “producto estructurado” o simplemente “estructurado”. Y recuerda al sector que cuando las entidades crean que un estructurado no es el mejor producto para el cliente “deberían abstenerse de recomendar su compra o incluso de comercializarlo”. No en vano, los estructurados, bajo la apariencia del depósito, requieren el uso de derivados, que tienen la consideración de producto complejo.

Sigue leyendo
Email this to someoneShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInPrint this page

Puedes opinar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *