Nieves García Bautista, el romanticismo de la independencia

Portada de 'La mensajera de los sueños imposibles'
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Después de arrasar en 2013 con su primera obra, El amor huele a café, nuestra querida amiga Nieves García Bautista se desmelena en su vuelta al ruedo digital con otra novela romántica, La mensajera de los sueños imposibles.

Lo de arrasar no está dictado por la amistad, sino sustentado con números. Según Babelia, el suplemento cultural de El País, El amor huele a café fue la primera novela romántica independiente más vendida en 2013 en España (y la quinta en general), y en la tienda de Amazon fue la segunda sumando papel y el formato electrónico del Kindle.

Y si es independiente, además de romántica, es porque quiere serlo. No sé si voy a contar algo confidencial: Nieves ha tenido el valor de resistirse a una oferta que muy pocos escritores, y menos si son noveles como ella, rechazarían ―yo, desde luego, ni me lo imagino―. Una editorial de uno de los primeros grupos del sector le ofreció hace poco publicar, anticipo incluido, El amor huele a café, pero ella ha respondido que no acepta si no puede mantener el control de la versión digital. Y eso que ya lleva más de un año en el mercado. ¿Alguien conoce un caso parecido de romanticismo?

Nieves García BautistaAlgunos lectores le han reprochado, incluso con acritud, la extensión de su primera obra, al considerarla reducida. La autora madrileña entiende que eso solo se puede interpretar como un halago de quien ha disfrutado con la lectura y pide más ―se puede interpretar de otra forma, teniendo en cuenta que el precio de El amor huele a café ha sido durante bastante tiempo de solo un euro―. Ahora, Nieves García Bautista se ha soltado la melena y ha pasado de 178 a 410 páginas, según las cuentas de Amazon.

Aun así, y aunque el precio sea similar, estoy seguro de que habrá muchos lectores que seguirán recriminándole el exiguo tamaño de La mensajera de los sueños imposibles.

Actualización (25 de agosto de 2014). Al final el editor demostró inteligencia y aceptó, aunque a regañadientes, las condiciones de Nieves, que conserva los derechos de la edición digital de El amor huele a café. Ya han diseñado una nueva portada y le están dando los últimos retoques a la preimpresión. El sello agraciado es Suma de Letras, que empezó la negociación siendo de Santillana y la terminó en la órbita de Penguin Random House.

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