El público es impresionantemente tolerante: lo perdona todo, menos el talento

Oscar Wilde (1854-1900)
Oscar Wilde | ⇒Un clic para ampliar

Es una de las numerosas frases que se pueden pescar en el caladero del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900), prolífico creador de citas. Es, además, una cita comodín, que se puede adaptar a los gustos y las circunstancias de cada cual. En 2007, Kevin Turner, entonces consejero delegado de Microsoft, que hacía campaña para la promoción del nuevo Windows Vista ―uno de los sistemas operativos menos elogiados de la compañía―, afirmaba: “La gente lo perdona todo menos el éxito”. Trocaba “talento” por “éxito”. Pero la sentencia funciona igualmente si la última palabra se cambia por otras con connotaciones positivas (para el que las dice, claro). Así, Emilio Botín pudo haber dicho que “la gente lo perdona todo, menos la riqueza”; Penélope Cruz, que “la gente lo perdona todo, menos la hermosura”; otra persona que ahora no se me ocurre quién podría ser, que “la gente lo perdona todo, menos la generosidad”; o “la sinceridad”, o “la honradez”. Seguro que a algunos lectores se les ocurren combinaciones más atinadas.

Wilde consignó estas palabras en un ensayo titulado El crítico artista, en un contexto en el que dos personajes, Ernest y Gilbert, opinan sobre los libros de memorias. Ambos coinciden en el sentido de la cita del título, que corresponde a Gilbert. No así en lo que se refiere a las autobiografías. Dice Ernest:

No me gustan estos libros de memorias. Se trata normalmente de autores que han perdido completamente la memoria, o que no han hecho nunca nada digno de ser recordado. Esto explica su enorme éxito, pues a los ingleses, cuando leen, les encanta que les hable una medianía.

A lo que Gilber replica:

Desde luego; el público es impresionantemente tolerante: lo perdona todo, menos el talento. Pero confieso que a mí me apasionan las memorias, ya sea por su forma o por su contenido. En literatura el egoísmo más absoluto es una delicia.

Es solo el comienzo del texto, que en apenas 70 páginas nos regala tal torrente de agudas observaciones que lo hemos elegido para inaugurar la sección Megacitas.

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