Si alguno lo entendiere de otra manera, tenga la culpa su malicia y no mi intención

Si alguno lo entendiere de otra manera, tenga la culpa su malicia y no mi intención

Es el final del prefacio titulado A quien lee, firmado por Don Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645), que, en un antológico alarde de escaqueo, también llamado elusión de responsabilidades ―y a ver quién se atreve a llevarle la contraria, con la Inquisición al acecho―, dice así:

Don Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645).
Quevedo

Lo que se leyere en este libro, que no sea conforme cree y enseña la santa Iglesia de Roma, sola y verdadera Iglesia, confieso por error; y desde luego, conociendo mi ignorancia, lo retracto; y protesto que todo lo he escrito con pureza de ánimo, para que aproveche y no escandalice; y si alguno lo entendiere de otra manera, tenga la culpa su malicia y no mi intención.

En Cita a las Diez lo suscribimos, y lo enarbolamos como síntesis del espíritu que anima este blog, dados los tiempos que corren. El título del libro, de rabiosa actualidad, es Política de Dios y gobierno de Cristo.

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