Había una ligereza en mi andar, un brillo en mis ojos y una perfección en mi peinado que me llevaron a pensar que vivía en un mundo estupendo

La frase está al principio de ‘Un trago antes de la guerra’, la primera novela de Dennis Lehane. Luego resulta que no, que el detective que la dice vive en un mundo atroz. Pero se lo toma muy bien.